Realiza una entrada en el BLOG resumiendo lo que has aprendido en este
bloque. No olvides poner tu reflexión personal y cómo aplicar los conocimientos
al aula.
El desarrollo de la identidad
personal, social y cultural depende en gran parte del ámbito relacional en el
que se desarrolla el niño, implicándose de forma directa, la educación de las
familias y el cuidado y atención que han recibido los niños por parte de las
mismas.
En este desarrollo, participan
los docentes, ejerciendo un papel compensador, ante todas aquellos estados que
presenten los niños (inseguridades, resolución de conflictos…) que no sean
positivos ni beneficiosos para ellos mismos.
La relación que tienen los niños
con los padres y el docente, marcará el desarrollo de la comunicación,
conductas de apoyo y resolución de conflictos.
El docente tiene por objetivo,
contribuir al desarrollo físico, afectivo, social e intelectual de los niños,
así como darles a conocer pautas elementales de convivencia y relación social.
Además debe ayudarles en el descubrimiento y el manejo de las características
físicas y sociales de su medio.
Se debe potenciar en el aula el
desarrollo de una identidad personal única e importante, fomentando el respeto
por la igualdad, dando a conocer que todos somos distintos pero a su vez somos
iguales. Además, se estimulará el desarrollo de la identidad social, teniendo
en cuenta y respetando las diferencias entre culturas, etnias, diferencias
físicas, etc. La identidad personal engloba aspectos que caracterizan a la
persona como única (nombre, género, sentimientos…) y la identidad social está
determinada por la relación con las personas de su entorno (pertenencia a una
comunidad, cultura…).
La base de la educación debe
estar orientada hacia la inclusión, en la que todos aprendamos de todos en
igualdad de condiciones y respetando las diferencias. Todo ello implica
trabajar aspectos emocionales y éticos, aprendiendo a querer al compañero y a
nosotros mismos, así como ser capaces de desarrollar valores como la empatía,
el respeto, etc.
La realidad social en la que los
niños crecen, marcará la personalidad, objetivos que marquen su vida,
preocupaciones y la autoestima entre otros muchos aspectos. Por ello, existe un
gran contraste entre la situación personal, cultural y social de niños en
países no desarrollados y los niños de nuestras aulas. Para los primeros, lo
primordial es la búsqueda y encuentro de calidad de vida, salud y paz entre sus
familiares. Dentro de una sociedad capitalista, en grandes términos, lo que
preocupa a los niños y/o adultos, es tener un objeto (juguete, ropa, zapatos…).
Los niños han de desarrollar una
personalidad psicológicamente sana y equilibrada. Una persona con personalidad
sana es flexible ante diversas situaciones, es capaz de superar dificultades y
contratiempos, tolera la presión y desarrolla una vida variada realizando
actividades diversas.
El docente acompañará al alumno
en el desarrollo de su personalidad así como en el desarrollo su identidad
personal, que se adquiere generalmente en la adolescencia, donde influyen
multitud de variables como el esquema corporal que tienen de sí mismos,
pensamiento formal, socialización…
El autoconcepto (la imagen que
tienen los niños sobre sí misma), se crea desde Educación Infantil, de ahí su
importancia a que éste sea sano y positivo. El aspecto físico, las
comparaciones con otros cuerpos, la influencia de la publicidad con los ideales
de belleza y estereotipos de sexo, son aspectos que afectan directamente al
desarrollo del autoconcepto. Al autoconcepto van unidas variables afectivas,
ambientales, intelectuales, sociales y personales. Es una realidad evolutiva
que irá cambiando a lo largo de la vida.
Para ayudar en el proceso de
conformación del autoconcepto se requiere que se establezcan vínculos afectivos
y experiencias positivas entre el/la maestro/a y el alumnado; brindar
oportunidades de éxito y proponer actividades con retos alcanzables; reforzar
positivamente al alumnado favoreciendo que confíen en ellos mismos.
Las relaciones sociales en el
aula, se basarán en un clima de respeto, afecto y cooperación, emocionalmente
positivo, que brinde confianza y seguridad.
¿Cómo trabajar la autoestima,
autoconcepto e identidad personal/social positivas en un aula?
Propuesta 1: Trabajar en el conocimiento de sí mismo, mirándose al espejo, mirando a un compañero, describiendo como es…
Propuesta 2: Se podría realizar una lectura recomendada del libro titulado Yo cuyo autor es Philip Waechter.
Yo, es un pequeño libro, que demuestra la grandiosidad de la vida de la mano del protagonista Oso. La trama del libro gira entorno a la buena autoestima del oso y la seguridad en sí mismo. El oso, se divierte y disfruta de los momentos que le da la vida. No obstante, llega un momento en el que se siente solo y también pequeño. Por ello, comienza a buscar a una amiga, a la que encuentra. En el libro se aprecia una buena y correcta filosofía de vida, como es vivir feliz y confiar en ti, así como tener unos valores y unas actitudes básicas (compartir, tener un gran corazón, alegrarse de las cosas,…) y buscar compañía, siempre y cuando lo necesites.
A partir de este libro se pueden realizar multitud de reflexiones y actividades. Es un libro orientado tanto para niños como adultos, evocado hacia la reflexión.
Como propuesta, adjunto dos actividades para niños más grandes y a continuación para más pequeños.
Actividad de sobres:
1. Poner el nombre en el sobre dado.
2. Escribir dentro del sobre, lo que menos les gusta de ellos mismos, en cuanto a personalidad, físico, maneras de afrontar la vida… (deben ser 3 cosas)
3. Rota el sobre al compañero de al lado, que debe escribir una cualidad del compañero que le ha pasado el sobre.
4. Realizar la misma acción hasta que todos escriban alguna cualidad del compañero.
5. Leer en voz alta el propio sobre que debe estar de vuelta al propietario.
6. Reflexionar que hay muchos más aspectos positivos o virtudes que negativos, y ensalzar nuestra autoestima. Aunque cada uno reconozca sus defectos, también tienen muchas virtudes.
Actividad para niños de infantil:
1. Dibujarse a sí mismo y escribir su nombre.
2. Cada compañero escribirá con ayuda de la profesora (dependiendo del nivel de lectoescritura) algo positivo de quien aparezca en el dibujo.
3. Los dibujos tienen que pasar por las manos de todos los compañeros.
4. Llegará al propietario y se leerá en voz alta con ayuda de la profesora.
* La actividad también puede realizarse en voz alta.
Por otro lado, el desarrollo personal de todas estas facetas, debe estimularse diariamente. Se debe trabajar la inteligencia emocional en los niños, para que sepan manejar sus emociones y controlarlas. Se le debe dar importancia y acudir a resolver un conflicto cuando haya ocurrido, dedicando el tiempo que se requiera sin restarle importancia. Además, las actitudes de afecto y confianza deben ser claves a la hora de aceptarse y aceptar al compañero. Han de sentirse queridos. El papel del maestro/a tendrá un papel determinante, pues será la principal figura de referencia para el alumnado y el medio por el cual los niños aprenderán unos valores, desarrollarán una buena autoestima o autoconcepto.
Durante las actividades, se deben evitar las críticas no constructivas y situaciones humillantes. Se les debe motivar más, responder a sus intereses y confiar plenamente en sus posibilidades, desarrollando sus potencialidades.

